lunes, 29 de febrero de 2016

LA NAVIDAD Y EL BÁRBARO



Ricardo García Moya

Diario de Valencia 24 de Diciembre de 2000


Aquí, secularmente, se cantó a la Navidad en valenciano; hasta que Cataluña nos dijo que para salvar la lengua va­lenciana teníamos que usar la catalana. Los sumisos obtendrían recompensa. Al rico pa­nal acudieron menesterosos in­telectuales y algún rebelde co­mo López Chavarri que, en 1910, remitía villancicos barro­cos de Ortells para su publi­cación en Barcelona. No obs­tante, Chavarri mantuvo la de­nominación de la lengua que Ortells había hecho constar en el texto del siglo XVII: “Villan­cico para el Nacimiento de Xto (Cristo) en idioma valenciano” (Butlletí de l’Orfeó Catalá, Barcelona 1910, p.170).
En los versos de la tonada, el aragonés Antonio Ortells (n. 1649) utiliza el recurso de asociar nación a lengua, recor­dando que Castilla, Francia y Portugal cantaban a la Navi­dad, “y fins a hui, Valencia no ha eixit a cantar”. En conse­cuencia, decide que la letra sea en valenciano: “pues vacha (sic) de valenciá / y el recient naixent que plora / aixina es divertirá” (ib.). El dato no era cierto, pues, está documentado que en las catedrales españolas (Sevilla, Granada, Lérida, To­ledo, etc.) se cantaban villanci­cos en valenciano, pero Ortells dramatiza el estado de la lengua para espolear a los regnícolas.
La Navidad no sería lo mismo sin belenes sugeridores de un cor­dial paisaje palestino. Pero Papa Noel arrincona tradicio­nes e incluso palabras valen­cianas como pesebre. Hace si­glos, Timoneda escribía en ver­sos navideños: “son fill en un pesebre” (Timoneda: Pera la nit de Nadal, h.1560) El eti­mólogo Corominas recuerda que “el valenciano pesebre -en catalán: menjadora, gripia- ­parece sea mozarabismo au­tóctono” (DCECH) No tiene desperdicio el comentario. Des­taca la diferencia entre el voca­blo valenciano pesebre y los catalanes menjadora, gripia; y atribuye a mozárabes valen­cianos la probable evolución del étimo latino praesepe. El etimólogo añade: “en España las figuras del belén fueran introducidas por artistas va­lencianos(...) y puede indicar que en América se introdujo desde Valencia” (DCECH). Tras el punto y seguido, a Corominas le crecen agudos cani­nos y garras al aventurar que tendría origen catalán el pese­bre iberoamericano. Un pá­rrafo antes afirmaba que “pe­sebre es ajeno al catalán”.
En Palestina usaban papiro y junco de las riberas del Jor­dán para cestos y cunas. En el pesebre valenciano, la cuna del Niño sería de junco, abundante en humedales del Reino. Y aquí conecto con el tema que me atormenta desde hace me­ses, por culpa de un enorme cartel que la Generalidad ha puesto en las obras del barran­co que vierte aguas a la Albu­fereta alicantina. Todos los días topo con él, lo mismo que miles de conductores, y todos leemos en letras descomunales que se trata del barranco del “Joncaret”, voz ignota para los matusalenes valenciano hablantes del lugar. Pese a ello, nadie protesta. Suponen que la Generalidad no osaría introducir torpes barbarismos. Pero se equivocan. La costosa institución es la máquina más eficaz  que tiene la inmersión para envilecer y catalanizar la lengua valenciana. Lleva décadas haciéndolo. Con lo invertido en la enseñanza catalanera se podría haber financiado el AVE Valencia-Pekín.
La Generalidad y su onomatopeya porcina jonc, jonc, jonc me amargarán la Navidad. Los jonc, joncar y jonquera eran corrupciones condales del latín juncus; y , como alanos léxicos, el Reino los tenía a raya; a raya fronteriza de la ruta valenciana a Lérida. Las infiltraciones léxicas habidas por el permeable Maestrazgo eran derrotadas por la artillería literaria del Reino; y nosotros, sin más potencial que la lengua viva y las armas del pretérito, las utilizaremos para que ganen batallas desde el más allá.
Nuestros adalides serán los clásicos Jaume Roig, que escribía “de junc corona” (h.1460), y Martorell, “junc marí” (a.1490). En 1614, en poesía donde el autor afirma que la    compone en idioma valenciano, leemos: “prop del riu, sols com lo junch” (Salcedo: Vida de G.Simón, 1614, p.193) En el siglo XVIII, los ilustrados mantuvieron la correcta morfología del sustantivo en verso y en prosa literaria y científica. Del gramático y lexicógrafo Carlos Ros seleccionamos un derivado:    “eren com a juncars” (Cartillas valencianas, 1751), y del novelista Galiana, una frase tópica: “a soles com lo junch” (Galiana: Rond., 1768, p.22). En todo el Reino hay ejemplos: “estora de junch” (Archiu Mun. Elig, Llibre del Mostassaf. Sigle XVII) y como en todos los idiomas, variables reflejadas en la grafía: “y les nits les pase en casa, asoletes (sic) com un chunc” (Escalante: A la vora d´un sequiol, 1870)
En prosa científica poseemos el legado de Cavanilles, el me­jor botánico peninsular del XVIII. Director del Jardín Bo­tánico de Madrid y autor de apabullantes volúmenes sobre flora peninsular, daba los nom­bres vegetales en valenciano, francés, latín y castellano. En sus caminatas por el Reino, Cavanilles apunta las diferen­tes plantas y, entre ellas, el “junch esparcit” y la “junsa chufera” (Obs.1787). La “jun­sa chufera”, planta de la chufa, derivaba del adjetivo latino juncea, “similar al junco”. En catalán sería jonça, corrupción que impone la enloquecida Generalidad y sus secuaces.
Nadal del Mileni. Per la matiná, boira; per la vesprá, fret. Estem a soles com lo junc, y la Generalitat crema millons pera afonar nostra llengua. En cartells jagants introduix el “Joncaret” pera mosatros; als chicotius els endenya en boni­cos llibres ahón fica “el jonc” (El mon vegetal. Generalitat Valenciana. Bib.infantil,p.27) En fi, no vullc ofendre en mor­fologia y paraules prohibides. Cambio de idioma. Me llega Saó, gratis, con las habituales loas a Cataluña y desprecios a la malvada España; burlas al “nacionalisme espanyol”, a Juan Antonio Reig, a la Real Academia de la Historia, etc. Todo con ayuda de la Generali­tat y Bancaixa. En la revista que comprende a ETA reapare­ce el cura trabuquer Pera Riu­tort con piel de cordero sobre la sotana, insistiendo en crimi­nalizar culturalmente a la ciu­dad de Valencia y ensalzar a Cataluña. Todo indica que ha conseguido pelas de alguna institución o incauto para relanzar su idea de catalanizar textos religiosos editados en el Reino. Su Vaticano catalán lo edificará en Tárbena, pueblo ya catalanizado por los políticos y el mesón del botijo fálico. El santo proyecto se llama, casualmente, “La mata de jonc” (Saó. 244) Por cierto, en el barranc del Juncaret hay una alquería con piara de porcs normalitzats que siem­pre que paso me gruñen ¡jonc, jonc, jonc! ¿Estarán subscritos a Saó?.



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