jueves, 22 de octubre de 2015

LA INOPORTUNA CONVOCATORIA EN MONTSERRAT


Por Ricardo García Moya

Las Provincias 25 de Marzo de 1994


  Como es sabido, los monjes de Montserrat organizan cada cierto tiempo actividades relacionadas con la Comunidad Valenciana. De ahí su apoyo, hace L décadas, a Raimon, Fuster, "normalització" del Misterio de Elig, etc.  Ahora ha surgido la idea de convocar a un grupo de valencianos para que visiten a la Virgen de Montserrat en una fecha inapropiada, ya que coincide con el fin de semana en que se celebra la fiesta de la Virgen de los Desamparados.
  Quizá  nos equivoquemos, pero pudiera existir truco en la reunión de valencianos apellidados Montserrat en el monasterio homónimo. Por si las moscas (místicas), intentaremos vacunar documentalmente a los que se atreven a cruzar la frontera del Cenia -cambiando el homenaje a la Patrona del Reino por el de la Patrona del condado-, no sea que nos los devuelvan entonando  "Els Segadors".
    Es cierto que el nombre y apellido Montserrat está extendido en el Reino, pero ello no quiere decir que sus titulares desciendan de catalanes. Incluso en la frontera sur del Reino encontramos iglesias bajo la advocación de la Virgen de Montserrat o Monserrate.
    Veamos, como ejemplo, el origen de la existente en Orihuela: "Los monjes de Montserrat, de Cataluña, enviaron un procurador a esta ciudad de Orihuela, para impedir que no tuviese otra imagen el titulo de Monserrate, si no la de Cataluña. Pero esta ciudad y cabildo enviaron a Roma al canónigo Juan Vicente, el cual alcanzó de Sixto IV (12 de agosto de 1483) que la Iglesia de esta santa imagen tuviese invocación de Monserrate, "y le pareció mucha razón que si para habitación divina hay una casa de Nuestra Señora de Monserrate en Cataluña, no seamos menos felices en el Reyno de Valencia" (Cortés, M.: Sermón. Orihuela, 1965, p.17).
  Es decir, se desarrollaba -contrariando a los catalanes-, la devoción a la Virgen de Montserrat en el Reino, con el consiguiente incremento de nombrar y apellidar Monserrat a los hijos. Hay que recordar que los apellidos no se generalizaron hasta fines de la Edad Media, y con frecuencia se tomaban del oficio o lugar de nacimiento: Pere el Carabaçer, Joan  el Velluter o  Rafala  la de Montserrat (no de Cataluña, sino de la parroquia o barrio de su lugar de nacimiento). Los hijos o nietos ya eran bautizados sin la preposición o artículo: Lluis Torner, Vicent Piquer o Amparo Montserrat. Y eso no sólo sucedió en el Reino de Valencia.
  En Navarra, sin ir más lejos, también existieron numerosos lugares dedicados a la Virgen de Montserrat. En Pamplona, la cofradía de Languinobrari, existente en 1300, reedificó a su costa en 1384 un hospital de su propiedad, donde se veneró a la Virgen catalana (Jimeno, J. M.: Navarra y Cataluña. Pamplona, 1972, p.23). Existían iglesias, ermitas y cofradías de Monserrat en toda la geografía navarra, incluso en pueblos de montaña, como Esnoz, Lizoáin e Iroz.
 Por cierto, si se convocara en Pamplona a los valencianos de apellido "Navarro" -numerosísi- mos en la provincia de Alicante- nos quedaríamos solos. Los "Navarros superan en un ochenta por cien a los "Catalá". ¿Comentarán en el coloquio montserratino esta curiosa proporción?. ¿Y qué decir de los López, Pérez y García, documentados desde la Conquista?
 También tenemos un apellido mariano a destacar: los Lledó, mucho más abundante que los Montserrat. En 1626, un erudito catalán recordaba que: "en lo mejor de la vega de Castellón de la Plana, no ha ochenta años que un hombre arando cerca de un árbol que en lengua valenciana llaman lledoner halló una imagen de la Virgen" (Martorrel, F.: Historia de la sagrada cinta. Tortosa, 1626, p. 156). Además, la "Festa del Lledó" es el 1 de mayo, y no boicotearían a la Mare dels Desamparats.
 Apellidarse Montserrat, o ser su devoto, no equivale a catalanización; las apariencias engañan. En 1648 "se celebró la bienvenida de la Virgen de Montserrat al nuevo y real monasterio que se erigió en esta corte" (Vitores, fray Alonso: Oración, Madrid, 1648; p. 2). Los que fundaron este santuario en Madrid eran frailes castellanos expulsados a patadas por los monjes catalanes de Monserrat, en 1640; en la guerra "dels Segadors".
  De todas formas, los valencianos que se acerquen al santuario catalán deben recordar que se apellidan Montserrat, no Panoli.  Por cierto, esta palabra es la única valenciana que todavía nos atribuye el diccionario de la RAE, después del saqueo. EI vocablo panoli, según el DRAE, deriva del valenciano "pa en oli" (como "café en Ilet"). No se atrevieron a catalanizarlo,  pues quedaba muy chusco lo de "pamboli" o pamoli". La humilde preposición de compañía "en" (tan despreciada por los propios valencianistas) venció ella sola a los temibles Pere Gimferrer, Martí de Riquer y demás académicos de la Lengua.
  Respecto a lo de Monserrat, que tomen nota de que nos hemos percatado de la maniobra que -si fuera intencionada- podríamos calificarla de maquiavélica. Piensen que el lunes siguiente al traslado de la Patrona del Reino, veríamos por televisión a un grupo de valencianos postrados ante la Patrona de Cataluña. En fin, nos preguntamos lo mismo que usted: ¨No podrían los monjes de Montserrat dedicarse al gregoriano, como los de Silos, y dejar ese tipo de actividades para Angel Colom y Pilar Rahola?. Los valencianos lo agradeceríamos sinceramente.



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