sábado, 27 de marzo de 2010

LA CONQUISTA DE VALENCIA (II)


Autor: Ramón Menéndez Pidal
Historia de España (1212-1350) Tomo XIII – Capítulo III
Madrid 1996

Los reinos de “taifas” valencianos.

En el año 1227 la guerra civil era común entre los musulmanes españoles. Frente al califa legítimo Haladle se proclamó en Murcia Ibn Húd. En Valencia se produjo la escisión. Las tierras situadas al sur del Júcar aceptaron la soberanía de Ibn Húd; mientras que las del norte siguieron fieles a Haladle, que gobernaba Sevilla, siendo su representante en Valencia el ya citado Abú Zeyt. Pero éste, al quedar aislado de su soberano, inició gestiones con el papa Gregorio IX –al que prometió bautizarse-, con Fernando III de Castilla, con Jaime I de Aragón y posiblemente con Pedro Fernández de Azagra, señor de Albarracín.

Para complicar historiográficamente mas las cosas, frente a Abu SEIT se sublevó Zayyán, que ocupó la ciudad de Valencia en enero de 1229. El resultado de estas luchas de 1227 a 1229 fue que las tierras valencianas obedecían a tres autoridades distintas, formando a su vez hasta tres “reinos” rivales e independientes entre sí; las tierras sitas al sur del Júcar, que obedecían a Ibn Húd de Murcia; las del norte de ese rio, alcanzando hasta cerca de los límites de la actual provincia de Valencia, que obedecían al rey Zayyán, asentado en esta ciudad. Y por último, aproximadamente las tierras hoy castellonenses, que obedecían a Abú SEIT, que había abandonado Valencia y se encastilló en Segorbe.

Jaime I de Aragón sometió progresivamente los tres núcleos musulmanes. Coincidiendo con estos acontecimientos, el señor de Albarracín, Pedro Fernández de Azagra, había conquistado Bejís (1228) y posiblemente Chelva y Chulilla,

La intervención de Jaime I en los problemas valencianos.

Jaime I de Aragón tuvo grandes problemas con su nobleza durante los primeros años de su reinado. Después de solucionarlos, firmó el 20 de abril de 1229 un tratado en Calatayud con Abú Zeyt, señor de Segorbe, por el que el musulmán se reconocía vasallo del aragonés, solicitaba ayuda para expulsar a Zayyán y prometía a cambio de la cuarta parte de las rentas del territorio pedido, ofreciendo como testimonio de su buena fe la entrega de los castillos de Peñíscala, Morella, Culla, Alpuente, Jérica y Segorbe.

No se conocen testimonios directos sobre el cumplimiento del pacto, y de momento no se ha podido documentar la presencia de “tenentes” cristianos en los seis castillos aludidos. Pero es evidente que algunas tierras pasaron a manos de Jaime I, que el siguiente mes de marzo de 1230 confirmaba la donación del monasterio de Benifazá al de Poblet; y el 2 de mayo inmediato daba al monasterio de Escarpe el lugar de Corachá, situado en el término de Morella.

Los acontecimientos sucesivos han sido narrados múltiples veces, a partir de la Crónica de Jaime I. Pero la constatación documental obliga a poner en evidencia las afirmaciones del texto medieval, ya que coinciden sus datos con los de la documentación conservada.

Dejando aparte la situación de Baleares, parece que a partir del día 20 de abril de 1929, en que se firmó el vasallaje de Abú Zeyt, señor de Segorbe, el rey Jaime I de Aragón se despreocupó de los problemas valencianos para atender a la citada conquista de Mallorca y a sus relaciones con Sancho el Fuerte de Navarra.

Documentalmente –no aparece mención en la Crónica- sólo se puede afirmar que en 1232 Jaime I ya comenzaba a actuar en tierras valencianas, pues el día 2 de enero estaba junto a Burriana, cuando eximís a los habitantes de Almazora de los tributos de leuda y peaje. Y a largo de ese año los peones de Teruel saquearon las poblaciones fronterizas de Arcos de las Salinas, El Toro, Manzanera, Barracas, Pina de Montalgrao, Villahermosa del Rio y Cortes de Arenoso. El mismo Jaime I ya pensaba en 19 de marzo de 1232 conquistar en lo futuro la ciudad de Valencia, pues daba al monasterio de Asan Victorian (Huesca) la iglesia de Asan Vicente, sita junto a Valencia, “para que la tengáis tan pronito Dios ponga en nuestra posesión la dicha sudad”.

Un punto aparte merece el problema de Morella, que la Crónica de Jaime I desvirtúa hasta hacer de su conquistado Blasco de Alagón un traidor.

Blasco de Alagón había servido a Jaime I durante casi todo su reinado. Pero en abril de 1229 se “desnaturó” y se expatrió a Valencia, poniéndose al servicio de Zayyán. Este destierro voluntario duró hasta enero de 1232, “llenando poco mas de tres años”, como señala la Crónica. Estando “desnaturado”, entre enero y octubre de 1232, conquistó Morella y posiblemente Ares. La tradición local sitúa la toma de Morella el día 7 de enero.

La conquista de Burriana está ampliamente narrada en la Crónica de Jaime I, así como en la documentación, En esencia, el rey estaba el 25 de abril en Lérida; a principios de mayo se reunía la hueste en Teruel y a mediados de ese mes ya se había sentado el asedio, que duraba hasta el 16 de julio siguiente, en que la ciudad era tomada por los cristianos. Los meses siguientes los dedicó el monarca a la organización de la vida en Burriana, colocándola bajo la tenencia de un señor aragonés y otorgándole los fueros de Zaragoza como tierras incorporadas a la monarquía aragonesa, ya que para esas fechas el rey Jaime I todavía no había pensado en crear el posterior “reino de Valencia”.

Las tierras musulmanas situadas al norte de Burriana quedaban así sentenciadas, y solo era cuestión de tiempo su incorporación al reino de Jaime I. La cronología es discutible. Pero parece que hay que datar en 1235 la conquista de Peñíscola, mediante capitulación, así como las de Polpis, Castellón de la Plana, Borriol, Cuevas de Avinromá, Alcalatén y Villafamés, todas antes del mes de mayo. A finales de ese año, los templarios tomaron Chivert; los hospitalarios, Cervera, y el escudero Miguel Pérez, Almazora. Así también el rey solucionó el problema de Morella, mediante un acuerdo con Blasco de Alagón, que entregaba al rey el castillo de Morella a cambio de la villa de Morella y las de Culla y Cuevas de Avinromá.

Pero estas conquistas – como en todas las medievales- no hay que pensar que todo el territorio se ocupaba. Así, Nules, Uxó y Almenara seguirían siendo musulmanas gasta 1238; mientras que Onda se ocuparía en 1241,

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