martes, 31 de octubre de 2017

UN PUEBLO FORASTERO EN SU TIERRA

 

Por: Ricardo de la Cierva

El 30 de julio de 1983 la consejería de educación de la Generalidad valenciana decreta el uso de textos escolares, según las normas castellonenses de 1932. Cuando el padre Cremades publica en 1985 su citada obra Normativa de la lengua valenciana, se queja con toda razón: «No sabe­mos ya ni lo que es nuestro... Nuestro pueblo se ha vuelto forastero en su propia tierra», son palabras de su prólogo, debidas a Juan Costa. El cincuentenario de las Normas de Castellón, celebrado por iniciativa pancatalanista en 1932, tuvo mucha resonancia en Castellón, poca en Valen­cia, nula en Alicante.

Unión Valenciana, el partido valencianista de centro­derecha, proponía en 1983 un Manual escolar valencianista con esta declaración más que justificada: «Ante la invasión catalanista que están sufriendo las escuelas del Reino de Valencia y, sobre todo, ante el terrorismo cultural que viene persiguiendo a nuestros hijos y que poco a poco tra­ta de que pierdan su identidad propia de valencianos, he­mos creado este sencillo manual.» E1 23 de marzo de 1984 el Grupo Popular de las Cortes valencianas se opone a 1a aplicación de las Normas de Castellón. Y en el número de abril de 1984 la revista Som insiste: «Valencianos: La lengua valenciana está en peligro. ¡Defendámosla! ¡Es de­ber de todo valenciano estar en pie de guerra contra el dialecto de oficina que nos quiere imponer el Consell» Ese mismo año Carlos Recio, en su Historia del 9 de octubrc afirma: «Estando excomulgada la literatura valenciana y nuestro idioma valenciano por parte de las autoridades va­lencianas en beneficio de una cultura ajena a la nuestra...

Y el número 182, diciembre de 1984, de la misma revista protesta contra un absurdo mapa del Reino de Valencia titulado Zona catalana, con Murcia calificada como «antiguo dominio de Cataluña», Aragón, como «antiguo domi­nio de la dinastía catalana» y un «enclave castellano» en torno a la ciudad valenciana de Requena. No es, sin em­bargo, como vamos a ver ahora mismo, la última atroci­dad de los pancatalanistas, que corresponde, paradójica­mente, a la Universidad de Valencia

LA INCREIBLE DEGRADACIÓN DE UN VICERRECTOR EXTREMISTA

Entre los años 1984 y 1986 el comando pancatalanista insta­lado en la Universidad de Valencia planeó un asalto general para instaurar la lengua catalana -así llamaban ellos al valenciano- en el venerable centro, del que pretendían expulsar prácticamente al castellano. Un grupo juvenil, Al­ternativa Universitaria, del que seguramente forman parte futuros líderes del centro-derecha en el Reino de Valencia, se opuso clarividentemente a la intentona, y contó va ello con el apoyo, verdaderamente emocionante, de la opinión pública más sana de la ciudad, estimulada por agrupaciones valencianistas. Al final las más altas instancias de la Justicia han dado la razón, con la Constitució­n en la mano, a quienes se habían opuesto a este alarde de torpisima normalización; pero merece la pena detallar un poco los pasos de un episodio que apenas ha trascendi­do al resto de España. Episodio que tiene un increíble pro­tagonista, al que no llamamos barojiano por respeto a Baroj­a, el señor Josep Guía, un independentista y separatista valenciano tributario y vasallo del pancatalanismo, vice­rrector, en esos años de la Universidad de Valencia.

Guia aparece en una foto de prensa a la derecha del féretro de José Antonio Villaescusa Martín, terrorista afecto a la organización Terra Lliure, que murió al explotarle una bomba que pensaba colocar en la oficina del paro instala­da en Alcira a fines de julio de 1974 (Las Provincias, 22 julio). La policía detuvo con este motivo a un profesor Filología catalana de la Universidad de Barcelona y la esposa. Se realizaron numerosos registros para detectar ­las conexiones valencianas de Terra Lliure. En abril 1985 fue detenido el propio Guía, bajo acusación de asalto a un piso donde arrebataron a la policía material foto­gáafico y un transmisor, y la prensa informó de que el vi­cerrector es el máximo responsable en Valencia del PSAN (Partido Socialista de Liberación Nacional de los Países Catalanes); Guía venía de Alcira, donde participó en un ho­menaje al terrorista universitario muerto el verano ante­rior. (Hoja del Lunes, Valencia, 29 de abril de 1985.)

En ese verano del 85 los independentistas trataron de convertir en plataforma de sus reivindicaciones a la Uni­versitat Catalana d'Estiu. Patrocinaba el encuentro el pro­pio Max Cahner, conseller separatista de Cultura en la Generalidad de Cataluña, y el proyecto contó con la par­ticipación de un comando de tlaxcaltecas valencianos, pre­sididos por el propio Guía, del que formaban parte el editor pancatalanista Eliseu Climent, el escritor Josep Pie­ra y el diputado socialista en las Cortes valencianas Vicen­te Soler, junto con otro vicerrector político, Emerit Bono. Se anunció también la presencia de Joan Raventós, emba­jador de España en Francia. La directora del diario Las Provincias, María Consuelo Reyna, criticó con suma dure­za (13 de junio de 1985) la presencia de Soler en ese aque­larre del independentismo pancatalanista, que luego resul­tó aburridísimo (El País, 18 de agosto de 1985) y motivo la airada protesta del alcalde francés de Prada del Con­flent, donde se celebraron los presuntos cursos, que se de­claró «harto de los independentistas catalanes», quienes habían abominado por igual de España y de Francia (Las Provincias, 24 de agosto de 1985). Las Provincias, el 12 de diciembre de ese mismo año, ponía en ridículo a varios altos cargos de la autonomía valenciana, como el propio presidente Joan Lerma, a quien habían colocado como pre­sidente de un II Congreso Internacional de la Lengua cata­lana; el cual, como otros dignatarios socialistas, trató de protestar por haber sido sorprendido en su buena fe, cuan­do su fe era más que dudosa y corría pareja con su im­prudencia.


UN POC A PROP DE LA HISTÒRIA DELS CASTELLS



Autor: Desconegut
Extraído de Internet


Los "castells" provienen del "Ball de Valencians", un baile que formaba parte de las costumbres populares de las fiestas mayores del Reino de Valencia.

El baile contiene una serie de cuadros de danza que se acompañan con la música de la gralla. Este baile terminaba con la construcción de una pequeña torre humana que se elevaba tres o cuatro pisos.

La rivalidad entre los grupos de "Ball de Valencians" para ver cuál de ellas hacía la torre más grande, llegó al extremo de que, lo que en un principio era la culminación del baile, fue cogiendo importancia hasta el punto en el que se acabó separando la torre del resto del baile.

La separación se hizo gradualmente y por eso no se puede fechar con exactitud cuándo los bailadores quisieron elevar torres exclusivamente. El momento culminante de la separación se dio en el último cuarto del s.XVIII.

Durante la primera mitad del s.XIX se anunciaban los "castellers" en los programas de las fiestas mayores con el nombre de "ball de valencians"; a partir de la segunda mitad de siglo se empezó a extender el nombre "valencians vulgo Chiquets de Valls" en la zona del Penedès.

La presencia de la música de la gralla que acompañaba al "Ball de Valencians", se ha mantenido después de la separación acompañando, también a los "castellers".


Lo escomençament dels castellers fue possible a partir d'uns grups de dansa en lo Regne de Valéncia, coneguts com "balls de Valencians", els quals actuaven en festivitats populars i eren acompanyats per música de gralla. Estes danses van evolucionar al llarg dels anys i van ser l'origen dels moderns " Castells".

Els castells es podrien definir com a exhibicions de torres humanes, que han arrelat de forma gradual en la cultura popular de l'antiga Corona d´Aragó. Fer un castell és un esforç d'equip, i una frase que descriu perfectament les qualitats d'un bon casteller es resumixen en quatre paraules: " Força, equilibri, valor i cap"

És a dir , esta activitat representa algo on cada un posa una part del seu esforç, i és una alegria compartida conseguir fer bones construccions. " Castells" ab set o huit nivells ja van ser fets en el escomençament del segle XIX. Els més importants grups van estar en Valls i Tarragona. Entre 1851 i 1853 es pot dir va ser la primera època dourada d'esta activitat, perquè els " Chiquets de Valls " van realitzar castells de nou.

Parts d'un castell

Hi ha diferents funcions de les persones que intervenen en la construcció d'un castell i a causa d'això hi ha un vocabulari especific. Per eixemple:

"Acotaor" : És lo nom del chiquet o chiqueta que es coloca en l'últim nivell , sobre el qual passa l'ensaneta quan corona lo castell.

" Ensaneta" : És lo chiquet o chiqueta que es puja a l'acotaor en la part alta de castell i que alça la seua mà per a indicar que lo castell esta fet o carregat.

"Baix" : És la persona que es coloca en lo primer nivell i que suporta el pes de tots sobre les seues esquenes . Per a ajudar-li, diferents persones ho apuntalen o aguanten ab les seues mans a les persones colocades en lo segon nivell.

" Soca" : Esta situada en la part més interna de la pinya on els diferents elements que la integren exercixen una tasca molt concreta.
"Pinya" . E s lo nom genèric de les persones que ajuden al davall, i de les que donen estabilitat al primer i segon nivell del castell.

"Forro" : És com la pinya però les persones estan colocades en lo segon nivell sobre la pinya, podent recolzar així al tercer nivell.

"Cap de gorguer " : És la persona que coordina les pràctiques i que dóna les ordenes del començament del castell. Ha de comprovar que lo castell esta bé abans de muntar els nivells superiors.

Com a eixemple d'un castell un " tres de set" té 4 nivells ab 3 persones cada un, lo nivell 5 esta format pels " dossos" lo nivell 6 pel "acotaor" i lo nivell 7 pel "ensaneta", lo qual al carregar lo castell alça la seua mà i comença a desmuntar-se lo castell ordenadament. La gent jove estan usualment en els nivells superiors. Hi ha una tècnica bàsica de pujar i colocar-se una persona sobre un atra. Cada un té les seues habilitats i pot trobar la millor manera de pujar. Quan una persona puja ha de fer lo mínim moviment possible sobre els seus companyers.

S'ajuden de la faixa ,que a l'emportar-se al voltant de la cintura protegix l'esquena i servix de punt de suport.


Per a pujar un casteller usualment coloca les seues mans sobre els muscles d'un companyer i coloca el peu dret en la part interna de la cama dreta del seu companyer, i ab la força dels seus braços coloca lo seu peu esquerre sobre la faixa i ab un atre esforç i l'ajuda dels atres castellers que estan pujant al mateix temps poden colocar els seus peus sobre els muscles dels seus companyers. Quan un nivell s'ha muntat els castellers s'agafen els seus braços i comença la construcció del següent nivell.

UN PERRO LLAMADO BARCINO...


Por Ricardo García Moya
Las Provincias 27 de Septiembre de 1995

Entre las publicaciones adquiridas para las bibliotecas valencianas, hay toneladas de libros que exhiben la coletilla "nostra". No suelen defraudar a los amantes del suspense, la ambigüedad del posesivo electrifica los nervios del más templado: lengua, cerámica o gastronomía del Reino de Valencia son complementadas escuetamente con el fantasmal "nostra". Así sucede con Blasco Ibáñez, encasillado por el barcelonés Joan Garrabou -en libro de la colección "Gent nostra" (?)- junto a Nuria Espert, Charlie Rivel y Pompeu Fabra. Personajes que pueblan la indeterminada "Terra nostra", otra colección de la misma editorial, que también alberga el "Homenatge a València" del mismo autor. Pero hay amores que matan, Garrabou actúa como el sibarita Gómez de la Serna, ensalzando cualidades del corderillo que va a engullir.
La biografía de Blasco Ibáñez requiere condimento. Para ello, las hirientes líneas sobre la "lepra catalanista" escritas en 1907 son maquilladas por Garrabou: "Este lenguaje incivil no era el personal de Blasco, el escritor estaba fuera de Valencia en aquel tiempo y sólo firmó un artículo contra  la  insolidaridad catalana." (p.26). Pero Garrabou no perdona; aparentando imparcialidad, erosiona el prestigio del valenciano al enredar con juicios ajenos y propios, seccionando aquí un párrafo, allá una frase.
Según Garrabou: "En Blasco Ibáñez es endémica la pobreza de la lengua y el estilo; la sicología miserable y vulgar" (p.36). La novela "En busca del Gran Kan" no la recomienda, "con frecuencia hay párrafos francamente mal escritos". Las obras históricas son "autèntics patafis"; Blasco adolece de "párrafos inhábilmente alargados, excesiva rapidez de la redacción; repeticiones de palabras, rimas intempestivas; reiteraciones, giros lingüísticos poco afortunados y recargamiento verbal" (p: 57). Es decir, no Ilegaba a la altura de Corin Tellado.
Garrabou se escandaliza  porque "Blasco no tenía sentido del humor ni de la ironía". Que sepamos, no es condición sine qua non de un novelista; Dostoievski tampoco anduvo sobrado de ella. Al catalán le desconcierta que "como visceralmente valenciano", no fuera un Bernat y Baldoví. Las críticas arrecian: "No hay meditación ni altura de pensamiento. Cuando Blasco quiere teorizar o doctrinar, da pena. Ni las ideas son originales, ni la exposición tiene sistema ni coherencia. La profundidad le faltaba totalmente" (p.57).
¿Y quién es la eminencia que condena al novelista. más universal que ha tenido España en el siglo XX?.No es un Lázaro Carreter o un Jaime Siles, ni siquiera filólogo o escritor; se trata de un experto en Derecho político, que confunde el Mercado Central de Valencia con la "joya gótica de la Lonja" en su "homenaje a Valencia" (p. 51).
Garrabou no perdona que Blasco sea autor de "La lepra catalanista". Pero, ¿y si Cervantes se hubiera anticipado al valenciano? Como los cervantistas saben, el escritor creaba metáforas  satíricas que  escondían críticas sociales; y personajes de nombre absurdo eran espejo de coetáneos: Pues bien, un perro llamado Barcino aparece en el Quijote; normalmente, si no se tratara de Cervantes quien escogió tal nombre, podría pasar como animal de pelo blanco, pardo o rojizo; pero...
Y aquí entra en escena otro artista del enredo, Josep Albaigès, autor de la catalanera "Enciclopedia de los nombres" ( Barcelona, 1995) . En el apartado de kynosnimia (nombres de perros) meticulosamente recoge casi todos; desde "Argos", perro de Ulises, hasta "Diamond", que destruyó los papeles de Isaac Newton; tampoco faltan "Cipión" y "Berganza", de una obra cervantina... pero no está el perro "Barcino" del Quijote, ¡vaya ausencia tan cutre!
Es un olvido raro, ya que Barcino también es el nombre antiguo de Barcelona, primitivo núcleo urbano asentado en el Montjuïc. Documentado en el siglo I a.C., fue usado habitualmente en textos del Renacimiento y Barroco, por lo que Cervantes sabía perfectamente las acepciones del vocablo. Pero hay más, BarcinoBarzino hace referencia a manchas blancas, pardas o rojizas; es decir, características visuales de los primeros síntomas de la lepra. La enfermedad era llamada bíblica por ser el libro sagrado uno de los textos donde mejor se exponía el proceso, especialmente en el Levítico. El sacerdote diagnosticaba sobre "las manchas de color blanco o rojizo" y consideraba la condición de impuro, manchado o barcino.
Con discreción y de puntillas, el etimólogo catalán Corominas (que las coge al vuelo) discrepa de esta valoración: "Fonéticamente es difícil que barcino sea derivado de albarraz, lepra, manchado" (DCECH, p. 510). Pero rehuye el tema. Y es que ni él ni nadie sabe de dónde procede este vocablo que, para desgracia del Condado de Barcelona, sugiere un mismo origen y significado; Barcino era el que mostraba signos externos de lepra: manchas blancas, pardas y rojizas. Puede que las rocas de Montjuich, donde se fundó Barcino, ofreciera  un  cromatismo  parecido  en aquel tiempo.
No hay duda que Cervantes conocía la polisemia del vocablo: topónimo culto de la ciudad condal y relacionado con los manchados por la temida, entonces, enfermedad bíblica.  Siglos después -sin la  ironía cervantina-, Blasco Ibáñez repetiría similar juicio. Es comprensible, tras lo expuesto, que Garrabou odie eternamente al autor de "Los cuatro jinetes del Apocalipsis" y, a partir de ahora, al "Manco de Lepanto". Por cierto, tengo unas manchitas en el brazo que no sé si...


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UN MARCIANO CATALÁN

José García Domínguez

“Tan pronto como en 1944, se podía, a petición de los interesados, obtener versiones en catalán, valenciano, gallego o euskera en notarías y registros de cualquier documento de fe pública, según decreto del ministro Eduardo Aunós. ”

El único independentista que en toda la historia del catalanismo demostrara no ser ontológicamente español fue el diputado de la Esquerra durante la transición, Francesc Vicensc. Lo que realmente fuese ese hombre siempre será un misterio insondable para mí; pero, desde luego, compatriota nuestro seguro que no era. Porque de castellano no tenía nada, pero de catalán menos. Bien es cierto algo había en el porte distinguido de aquel sutil crítico de arte que llamaba a tomarlo por británico, aunque la hipótesis más verosímil sea que se tratara de un marciano. Pues la prueba del nueve de la genuina españolidad son los libros de memorias de la tropa. De ahí que jamás se hubiese dado el caso de un íbero auténtico confesando en las suyas ni la mitad de la verdad, una vez llegado a ese instante postrero de la vida en el que ya sólo cabe estafar a los que aún no han nacido. Nunca, hasta que al alienígena Vicencs le dio por narrar su peripecia en este valle de lágrimas.
Viene a cuento hoy el insólito enigma Vicensc porque, mientras el paisa Puigcercós anda clamando contra la represión de la cultura y la ciencia bereber en Melilla, descubro por don Francesc los pormenores del "genocidio cultural" en la Barcelona de 1946. "Yo era uno de los pocos estudiantes –recuerda– que hablaba catalán. No es que la gente estuviera reprimida; es que se hablaba en español, que era la lengua de las personas cultas. Los catalanoparlantes o bien eran gente vieja o payeses, pero los universitarios hablaban en castellano. Todo eso de la resistencia cultural es pura invención". De paso, soy informado en el mismo volumen de que, desde un año antes, es decir a partir de 1945, ya era obligatorio para los alumnos cursar la materia de catalán en toda Facultad con estudios de Filología Románica. Y además, gracias a un nada sospechoso entrevistador de Vicensc –el plumilla y terrorista Oriol Malló– tomo nota con agrado de que, tan pronto como en 1944, se podía, a petición de los interesados, obtener versiones en catalán, valenciano, gallego o euskera en notarías y registros de cualquier documento de fe pública, según decreto del ministro Eduardo Aunós.
Seguro que Puigcercós, que por las patillas debe ser de ciencias, nunca se ha parado a pensar en esto. Pero ocurre que casi todos los que ya berreábamos por aquí, por la península, en cualquier jerigonza del sermo vulgaris distinta del castellano durante el siglo XIV, continuamos haciéndolo igual, ahora. Casi todos, pues falta un grupo: los que lo hacían en árabe. Y si no están es porque cuando un Estado tiene la voluntad de acabar con una lengua, simplemente, lo consigue. Así de simple, aunque ya sé que Puigcercós no lo admitirá jamás. Es demasiado español para eso.



gún procedencia e ideología política del autor.




UN LIBRO VALENCIANO EN DIALECTO PANOCHO


Por Ricardo García Moya

Las Provincias 1 de Marzo de 1994


Parece broma, pero es lo que puede leerse en un prestigioso catálogo publicado en Nueva York. Concretamente se refiere al libro de Capítulos de Orihuela y Alicante, redactado par el caballero don Luis de Ocaña y editado en Orihuela en 1613. Según los americanos, estaría "printed in the Murcian dialect" (British Museum. Catalogue of Printed Books to 1955. 27 vols. New York, 1967) .
No sabemos quién tomó el pelo a los que redactaron el catálogo, pero probablemente fue algún bromista que intentaba hacer patria del sudeste sembrando cizaña lingüística. En aquellos años, hacia 1967, se fomentaba la murcianización de Alicante desde entidades financieras y políticas. EI embrollo era burdo, ya que cualquier valenciano reconocería su lengua en los Capítulos "o Drets que te sa Majestat en Oriola y Alacant", no así los huertanos de la vega murciana del Segura.
En el texto abundan vocablos que aun permanecen vivos, y con envidiable pureza ortográfica: "Si tenen franquea no paguen res, al ser hu vehi. No es acostumat cobrar dret de les vitualles ques porten al mercat y al coll, com son camarrojes, esparrechs, caragols, pollastres. Pera dins lo Regne de Valencia: gavinets, cadenes, plats, taçes, pichers, culleretes, tisores y tenalles chiques". Con la Y griega y CH, siguiendo las reglas del Thesaurus Puerilis de 1575.
Está claro que no era panocho el idioma usado en 1613 en el sur del Reino de Valencia. Además ¿cómo iba a serlo, si hasta el rey Felipe recibía correspondencia en lengua valenciana y le servía de intérprete el marqués de Denia? (Arch. Cor. Aragón;  Cortes, L. 1 .350, Doc. 31 ) .
Pero el libro de Capítulos ha recibido más agresiones político-lingüísticas. En 1990 la Generalidad editó "La imprenta valenciana", con una referencia al libro de Capítulos de Alicante bajo un punto de vista diferente -más norteño- al afirmar que en "la biografía oriolana había textos catalanes como el Libro de Capítulos, escrito por el doctor Lluis d'Orcanya (sic) e impreso por Agustí Martínez en Orihuela el año 1613".
EI ensayista, víctima de su celo, origina un cómico trabalenguas al querer catalanizar el apellido de don Luis de Ocaña y transformarlo en Lluis d'Orcanya; sospechosamente homófono con las hipervaloradas "homilíes d'Organyá". Y conste que el castellano don Luis -miembro del Consejo de Felipe III- nunca firmó "Ocanya", y mucho menos d'Orcanya".
Por si algo valiera la opinión de los contemporáneos del libro convendría recordar que un año antes de que la imprenta de Martínez imprimiera los Capítulos, otro Martínez oriolano publicaba una crónica sobre los festejos celebrados aquel año en la ciudad del Segura, con esta aclaración: "en la Catedral de Orihuela se exhibieron versos en Lengua Valenciana" (Martínez, F.: Fiestas. Orihuela 1612, f. 10).
Estas palabras del oriolano Francisco Martínez testificando el uso de la Lengua Valenciana en Orihuela en 1612, no valen para nada, pues la demoledora "immersió" altera los documentos originales. Paradigma de estos desmanes es el reciente "Diccionario Histórico de la Comunidad Valenciana", en el que afirman: "incorporada Orihuela al Reino de Valencia en 1304, a partir de entonces, acoge los fueros valencianos e impone el catalán como lengua oficial" (p. 578). Por cierto, además de panocho y catalán, también hubo autores que -respondiendo a la teoría política de los imperios, en el año 1941- calificaban al idioma valenciano como "aragonés", basándose en que sus escritores procedían del Reino de Valencia, miembro de la antigua Corona de Aragón: "abbozo di decorazione con il motto aragonese: Guarden les forses" (Degenhart, B.: PisaneIlo. Torino, p. 79). EI escritor aludía al lema "Guarden les forses" de Alfonso el Magnánimo -sugerido, quizá, por su halconero mayor Ausías March- y reproducido en rajoletes de Manises del siglo XV y objetos decorativos.
Ante tanta confusión, qué placer produce releer a nuestros clásicos. Incluso Juan de Timoneda, en EI Patrañuelo (año 1567), proclamaba orgulloso que sus narraciones "las novela". Ahora, cuando los glosadores recogen la frase de Timoneda, añaden que es "catalán" o la suprimen, como hace José Romera Castillo en su edición de EI Patrañuelo (Cátedra, 1986, p. 53). Este profesor, como él mismo pregona, sigue Ias teorías de Fuester y Guarner.
Ni la Inquisición Ilegó tan lejos, pues, por lo menos, no tergiversaba la singularidad idiomática. En el Índice de libros prohibidos por mandato del inquisidor general Agustin Rubín (Madrid 1790), encontramos esta anotación: "Boneto, J.: Gracias de la Gracia. Madrid.p.17. Dice que hablando S. Vicente Ferrer en valenciano, le entendían las otras naciones; gracias a ninguno concedida. Borra ninguno; y pon pocos." (p.118).
En fin, no hay duda que los mejores defensores del idioma valenciano son Ios textos originales, y no los "científicos" estudios que lo encuadran como panocho, catalán o aragonés; según procedencia e ideología política del autor.



UN GREU PROBLEMA


L
a politica llingüistica de la Conselleria d’Educacio seguix imperterrita la seua tasca de desnaturalisacio de la llengua valenciana i d’assimilacio a  la catalana. Lo que no poden declarar palenament de dret, perque va contra totes les lleis constitucionals i autonomiques, sancionaes ademes per dos sentencies consecutives dels tribunals en lo que al mon respecta, ho promouen de fet en l’Universitat, en les escoles i en els mijos oficials de comunicacio, com son la TVV i el canal 9 de radio.

Seria una ilusio perillosa pensar que, perque no salten en freqüencia al carrer conflictes derivats d’esta pressio constant sobre la nostra llengua, no existix el problema, o hi ha un tacit acort de convergencia, que un dia es resoldra en mutues concessions. Aixo es vore les coses des de fora: no des de l’imparcialitat, sino des de l’indiferencia, o mes be l’ignorancia.

Conve caure en el conte de que n’hi ha un punt essencial, ya d’eixida, que, per molt que s’alvance, no admet un terme mig, es per si irreductible, i marca radicalment tota l’orientacio de qualsevol politica llingüistica. El punt està en si es considera al valencià com a una llengua propia i autonoma, principalment referida a la poblacio de la Comunitat Valenciana, o be si es considera com a una variant, dialecte o modalitat del catala.

No es, ni pot ser lo mateix, discutir academicament des del pressupost, historic i factic, de que es tracta nomes de la llengua que parla i ha parlat el poble valencià durant sigles, i que ha tingut en tot moment com a propia i, per tant, valenciana,  que fer-ho des del nou pressupost i la nova versio de que el valencià no te entitat ni apenes consciencia., sino es com a part d’una atra llengua, en nom propi tambe, com es la catalana.

Tant al començament, com al mig, com a la fi de qualsevol proces integraor possible, la pregunta que no es pot vorejar es la següent: La llengua que parlem els valencians ¿es la valenciana o es la catalana? Qui diga que aixo no te importancia, que es pot deixar a banda, es que no sap de lo que està parlant, o es que amaga algun as en la manega.

Darrere de les soles paraules hi ha realitats, i eixes realitats no estan quetes ni mortes; estan vives i actuen, tenen arrels molt fondes. Si les paraules no diuen o s’acosten lo mes prop possible a la realitat, es crea com una maror d’engany i de mentira, on qualsevol societat s’afona i ofega sense remei possible.

Hi ha qui creu que es pot  fer tot de nou prescindint del passat i de l’historia. Hi ha qui creu, possiblement de bona fe, que resoldre la pregunta formulà es casi lo mateix que triar, en un moment donat, entre estudiar frances, angles o alema. No pensen que la qüestio llingüistica naix del fet de que existix un poble concret, que ha parlat i parla una llengua concreta; que esta es, per tant, una llengia viva i una llengua propia, que configura un modo de pensar i de ser, que dona identitat al poble que la parla. Si no fora aixina, no tindria nivell plantejar en un nivell colectiu l’oficialisacio d’una llengua que fora completament aliena a tot un poble. ¿Acas no en son molts els que saben angles, per eixemple, hui en dia? Pero l’angles, encara que l’imponguen en l’escola, no sol ser per ad ells mes que un pur instrument d’utilitat i conveniencia. No pensen en angles, no es senten anglesos, no viuen en angles dins de la seua terra i en mig d’aquells que son i consideren com a seus. No es problema.

Als qui venen de pares que parlen castellà, i ells mateixos el parlen com a llengua materna, la qüestio diferencial entre catala i valencià els podra pareixer poc menys que irrellevant. ¿No son molt paregudes? Sobre tot en els llibres. Pero ells no saben de locucions, de paraules i girs peculiars, estretament lligats a recorts d’infantea, a llaços afectius, a situacions emocionals, a païsages, objectes i llocs, que  son part important de la propia persona. No els han reconegut i retrobats en els classics, en persones  que sempre ha parlat en valencià i viuen en comarques distants, en diferents provincies, que tenen, si, els seus girs peculiars, pero en un sext sentit els reconeix a l’instant com a propis.

I eixe es el problema quan mos topem en un llenguage oficialiste i academic que, damunt de no dir-se valencià mes que a la força, trobem artificial, rebuscat, estranger, orfe de vida i de vivencies personals. Que ve, ademes, en pretensions de llengua lliteraria, de “llenguage cientific”, carregats d’expressions idiomatiques alienes, o ya mortes fa temps.

I passa, en molts, que les mateixes aptituts subsconscients adoptaes en front del castellà, vehicul dominant de la cultura durant sigles, es transferixen sense mes al nou llenguage, que es presenta com a molt superior a l’autentic i viu que parla el poble.

I aixima estem, que per a molts no es parla ni s’escriu correctament, sino es fent una mala imitacio del catala. I per a uns atres, el rebuig instintiu que senten per estes noves formes impostes des de dalt en les esscoles i en la llengua oficial, els retrau del seu us i tambe del que els es propi, refugiant-se en un facil castellà, a tots comu i mes universal. El problema es ben greu.

  
 Joan Costa i Catala
                          El ferro que desperta
                          Valencia 1998


UN FUTUR NO MASSA ALENAOR



D
ecididament els valencians no tenim sort, o tenim justament allo que mereixem. De tant en tant arriben a la prensa, com a belits d’ovelles conduides per la força al mataor, les veus de pares que volen per als seus fills una ensenyança en castellà, la llengua comuna encara de tots els espanyols i de trescents millons mes de persones per tot arreu del mon. Tenen dret a exigir-ho, un dret, ademes, clarament amparat per la Constitucio; un dret que en la practica se’ls nega, i no per entitats particulars als marge de la llei, sino per orguens oficials d’un modo progressiu i sistematic, que no dona atra opcio que la dels tribunals.

Be sabem tots que guanyaran els pares, perque la llei es clara i evident en este punt, que la sentencia els serà favorable; pero tambe sabem que, en mig de dilacions i de recursos, arribara ya tart i, ademes, no sera mai complida pels qui des del poder no tenen el mes minim respecte als drets de les persones, ni tampoc per allo que nomenen llibertat. Diuen que si en la boca, pero els fets els condenen cada dia.


Un senyor de la Mancha, un mesetari ombriu d’idees fixes, tenaç en son proposit, presidix el Consell d’Educacio. Son pur estil autoritari recorda el de la reina castellana que demanava al rei el cap de Vinatea, desdenyosa dels furs i llibertats del poble valencià. Encarna lo pijor de la noble Castella, aquella fosca part que D. Manuel Machado nomenà “miserable”, transmutà, en son cap i en son gelat deliri, en nova Castelonia, no la del seny, faenera, sentimental i practica, la que es fa de voler quan es ben coneguda, sino la dels obscurs ensomis de gradea, la de “l’espai vital”, la que vol dominar, la que ha ficat sa pota sobre el nostre solar i reclama sobre ell un nou dret de conquista, la que es complau en dir i repetir, vullgam o no, que som la seua pertinença. I el nostre Conseller d’Educacio prepara empedernit, laborios i solicit els camins al senyoret del nort, per a que pronte vinga a prendre possessio dels  seus dominis, que des de Barcelona fa ya temps que governa.

El Sr. Joan Romero es un bon servior de Catalunya, lo millor que Pujol te en esta terra. Li passa a cau d’orella les consignes a Lerma, les que venen de dalt, del qui mana. Que no es Felip Gonzalez, Felip el paralitic, custodi d’un cadaver vivent i podrit que ha escampat sa pudor per Europa i mig mon, deixant a la nacio en el mes humiliant dels descredits, sino el nanet que s’assenta damunt de sa pancha, el qui, en veu mixorrera, coll doblat i baixà de parpalles hipocrita, repetix no voler atra cosa que un estable govern, el govern que ell controla en seus vots, un govern apegat al poder com la llepassa, i que passa de tot, i tot  ho engull, per tal de seguir amarrat a la caira. I aixina es com tenim, no un estable govern, sino un govern-estable, caent-se a trossos, ple de caramulls de fem i de brutea, en pesebre exclusiu per als qui manen. Mentres tant l’espavilat nanet va chuplant i bevent la sanc i el suc vital de tota Espanya, unflant-se com un boto, embriagat de poder, atrevint-se un poc mes cada dia que passa.

Dins d’una Espanya en vies de desintegracio, que ya internacionalment no pinta res, ni tan a soles en l’emergent Europa Unida –com dolorosament s’ha vist a ran de l’actual conflicte del fletan- el Regne de Valencia s’ha tornat en moneda de canvi, en peo facilment sacrificable del joc que es porten els partits i els poders factics. Ni port, ni aeroport, ni aigua del Xuquer, ni autovia a Madrit, ni tren d’alta velocitat, ni nom ni llengua propis, ni res de res. L’eix Madrit-Barcelona no passa per Valencia, mentres que els cegos caps, que els propis valencians hem elegit, seguixen encabotats en transformar-la en païs catala, en comarca menor de la comarca gran de Catalunya. I el poble valencià ¡tan tranquil i content! mentres, tallats o encara per obrir els camins que porten al futur, es deixa conduir com un ramat d’ovelles a l’erm sense pastura, al desert de montanyes sanceres cremaes, a les sequies sense aigua, als mes fondos barrancs de l’insignificancia.

N’hi ha qui encara pensa i ensomia en fer pacte en els qui han demostrat fins hasda la sacietat que no els importa res Valencia, sino com a colonia o despaig sucursal,  privà d’entitat i de veu propia; i pensen en reobrir la portella, per on el vent del nort, carregat de paraules i normes estranyes, va invadir el casal de la llengua ancestral, hasda posar-la malalta, dividida, inservible i somesa. Hui es el dia en que el poble valencià no pot pregar a Deu en sa propia llengua, pero si que ho pot fer, per lo vist, en llengua catalana.

Privant-la del seu nom, imponent-li unes normes vingudes de fora, baratant-li-la al poble senzill i als chiquets en l’escola per una atra que diuen que es mes culta, està fent-la morir d’una mort lenta, la mort d’una llengua oficial, forçà i malvolguda. ¿S’avindran, els qui vullguen pactar, a que deixe de dir-se unitaria i, per tant,  catalana i, per tant controlà des de Barcelona? ¿Consentira Pujol que el treball de trenta anys se li’n vaja per un albello? I encara com, si es tractara nomes de la llengua, si per darrere d’ella no vinguera un llarc rastre de prolongadament acaronaes conseqüencies, que ya aguaiten el morro en “bloc de progres”, “països catalans”, “Valencia es Catalunya”, “espanyols fill de p...” i unes atres gracietes i ahucs importats per tots  eixos grups de “camises pardes”, que periodicament mos visiten com qui be a territori tot seu, sabent-se protegits pels qui ya des de temps els servixen i els obrin cami. Una reserva india de l’Oest america no crec que haja segut mes humillà i posposta de lo que ara està sent-ho el Regne de Valencia. I els qui ens estan duent a tota esta ruïna seguixen mantenint els mateixos criteris i els mateixos principis en que van començar. Qualsevol pacte nou serà per a cedir un tros mes, i a l’atre, un poquet mes, hasda l’integracio absorbent i a la marginacio total. Com si tota l’historia, d’aci i del mon sancer, no ens havera donat prou lliçons al respecte.


Joan Costa i Catala
                          El ferro que desperta
                          Valencia 1998


UN FEMER AL QUE LI DIUEN “BLOC”

 

Autor: Juan García Sentandreu
Revista SOM – Maig 2003


El Bloc Valencia nos va regalar pel nostre 25 aniversari en una querella criminal per “apología del terrorisme” per haver fet una relacio cronológica de les vinticinc accions valencianistes en mes impacte social i mediatic en el numero especial 25 aniversari de la nostra revista SOM.

En tota la grandilocuencia i dramatisme, el Bloc i el diari LEVANTE-EMV, veneren la noticia de l’actuacio judicial com un autentic exit en la persecucio del delicte i del delinqüent.

Eixirem a la palestra i se nos imputaren accions com la “crema” de la marfega de l’Ajuntament de Valencia en la que, al remat,  va quedar involucrat publicament en esta i en atres agressions l’actual membre de l’Academia Valenciana de la Llengua (AVLL) Artur Ahuir que donà explicacions dient que en aquell temps ell “era massa jove”.

Despres se nos imputà una campanya de pintades en els carrers i un dirigent del Bloc i candidat a l’Ajuntament de Valencia, Vicent Flor, digue que estava molt content en la querella contra el GAV per a “parar els peus als violents”. Despres es demostrà  que en son dia al tal Vicent Flor el varen detindre i va ser enjuïciat per fer pintades baix el lema “olimpiades, si; catalanisme, no”. A l’amic, quan es revelà la noticia de que podia ser imputat de nou pels fets denunciats (pel mateix Bloc) un militant tan “qualificat” de l’organisacio catalanista, li pegaren “la patà” de la llista electoral i en el Bloc no el volen ni en pintura.

Un atre dels fets rellevants denunciats pel Bloc va ser la “crema” del coche d’un regidor d’Unitat del Poble Valencia, hui Bloc, de l’Ajuntament de Carcaixent per uns desconeguts. El Bloc volia que en esta nova accio judicial quedara involucrat el GAV i lo unic que va traure es que en el LEVANTE-EMV ixquera que l’unica persona que en son dia fon imputada pels fets de la “crema” de dit coche es un actual militant del Bloc, Pere Pales.

El Fiscal del Tribunal Superior de Justicia de Valencia que acceptà donar tramit a la querella del Bloc.va remetre al jujat Decà que la reparti al jujat d’instruccio numero 13 de Valencia.

La juje del 13 va ordenar les diligencies d’investigacio per tal d’aclarir les responsabilitats denunciades contra el GAV i  per mig d’un auto judicial del mes d’abril passat declarà l’archiu de les actuacions sense implicar al GAV en cap dels fets denunciats pel Bloc.

El rebombori organista pels catalanistes en el Jujat acabà en no res, pero les enormitats imputades en el diari LEVANTE acabaren senyalant a catalanistes del mateix Bloc com Vicent Flor i Pere Pales, i al colaboracioniste Artur Ahuir com les uniques persones relacionades en els fets.


I es que quan u vol remoure el fem ha de valorar, primer que res, les conseqüencies de lo que fa, no siga cosa que, en l’aventura, arribe a la conclusio que ell mateix s’ha convertit en un autentic femer. 

UN EDITORIAL PROFETIC


Autor de l'articul: Anonim

Transcripcio de l'editorial aparegut en el num. 38 de la revista de Lo Rat Penat (Juliol del 1998).

¿Aplegaran a fer-nos illegals?

L’edicio d’este numero de Lo Rat revista està tancant-se quan les noticies que es filtren des del Consell Valencià de Cultura son primera pagina dels diaris. Donada l’importancia del tema pareix aconsellable dedicar-li unes llinies, assumint el risc de que ixquen passades d’actualitat.

No es esta l’opinio oficial de Lo Rat Penat, replegada en l’informe que pogue llegir-se en el numero passat. Es nomes una invitacio a la reflexio dels nostres llectors.

L’ocupacio per part dels immersors catalanistes de totes les estructures de l’ensenyança i dels mijos de comunicacio -exceptuant el diari LAS PROVINCIAS, l’emisora de F.M. 97.7 i algun atre-, està apunt de donar-los el per ad ells ansiat frut. ¿Qué mes volen?: La ratificacio llegal de lo que ells diuen “unitat de la llengua”, l’oficialisacio de la normativa de l’Institut d’Estudis Catalans, i -sobretot- l’ illegalisacio de qualsevol atra.

Es senzill: Se margina del mon de la cultura i de la ciencia i dels diners oficials durant mes de vint anys a tots aquells que discrepen, i, en acabant, s’alcen les tesis cientifiques a la categoria de lleis.

Segons els borradors publicats del dictamen, per eixemple esta revista sera illegal tan pronte com les intencions que es reflexen en ell siguen una realitat politica. L’hipocrita alusio a que el valencià normatiu sera d’obligat compliment per a les intitucions oficials (practicament es l’unic que ya usen), per a l’ensenyança (que es en catala rabios sense amagar-ho) i per als mijos de comunicacio, nomes pot entendre’s com la confirmacio de la mentalitat nazi o leninista -que ve a ser lo mateix- sempre present en l’autonomenada intelectualitat catalanista.

Tot vol fer-se en l’ajuda de molta gent enganyada, en bona voluntat que no va en companyia d’una bona memoria. ¿Cóm s’ha respectat el pacte que donà a la llum el nom de Comunitat Valenciana?¿Que pot pactar-se en qui no es fidel a compromisos?¿Cóm podrien els immersors deixar de banda uns dogmes asumits acriticament, quasi religiosament?¿Qué poc cedir qui te en Barcelona o Madrit un amo del qual es la veu?

Vist que eixir masivament al carrer no aprofita per a res, molts valencians estem pensant cóm serem sancionats, o portats a la preso si fora el cas, per escriure i parlar en vocabulari, morfosintaxis, fonetica i ortografia nomes valencianes.


UN "PATOIS" QUE LI DIUEN VALENCIÀ (II)


AUTOR: CHIMO LANUZA


UN ATRE EIXEMPLE: EL "PATOIS" FRANCES.
Es tracta este d'un cas molt similar, per lo que en ocasions semblarà a reiteracio, pero considere que es necessari repetir a voltes les coses per a aclarir be els temes.

Els "patois" es troben al sur de França, en la zona que es denomina d'Oc, Occitania o El Llenguadoc: el "midi" frances, la part meridional del païs. Son parlars residuals de l'antic occita. L'occitana va ser en el periodo migeval una llengua de cultura importantissima fins l'extrem de crear una ben interessant produccio llirica. En occita escrivien els trobadors mes importants de l'epoca -nacionals i forasters-, en occita apareixen majoritariament els documents oficials, en occita es comunicaven entre ells els habitants de la zona... La cultura occitana era una de les mes importants de l'Edat Mija. A mes, estava associada a un poder politic -Occitania- i, damunt, ingredient importantissim, a una religio "propia": el catarisme. Força politica, cultural, economica, en una llengua propia i diferenciada, en un territori extens i definit i en una faccio religiosa autoctona: Occitania reunia tots els ingredients necessaris per a convertir-se en un païs independent. Pero l'historia acaba anexionant tot este territori a la corona de França i, per a evitar una reaccio independentista, ¿que hagueren de fer?: eliminar -sistematicament- el catarisme (verdaderament, es va tractar d'un extermini), ofegar durant segles les manifestacions culturals occitanes, silenciar la llengua autoctona, impondre a la força el frances (i els costums de la zona septentrional), centralisar el poder politic en Paris anulant competencies a la regio... ¡En fi, lo de sempre i que ben be coneixem per experiencia els valencians!. En el temps, l'occita ha perdut unitat, codificacio, prestigi social, usuaris i de tot. Encara es parla en importants zones del meridia frances, inclus en ciutats emblematiques, pero ha quedat reduit fonamentalment a comarques de montanya, apartades, desconectades, etc. No tenen consciencia els usuaris del concepte d'occita com a llengua propia i definida i diferencial i que es la que en realitat parlen. El desprestigi social es total. De fet, dir "patois" en França equival a dir llengua local, imperfecta, incorrecta, sense importancia... Es totalment sinonim de dialectal, provincial, regional, popular...

I estem en la mateixa. Perque es lo mateix que el cas de la fabla i, igualment, es pot aplicar al cas del bable. Per a fer-nos una idea: el bable, l'asturia o, per lo manco, lo que queda de l'antic asturia -historica i filogeneticament diferenciat del castella i del lleones-, pren el seu nom d'una veu onomatopeyica que dessigna la parla confusa, farfallosa i botijosa de les persones de llenguage imperfecte o que tenen dificultats fonetiques o d'expressio. "Chapurriat", "patois", "bable"... "churro", "panocho"... com veem, sempre es tracta de denominacions pijoratives del parlar propi desprestigiat i que, no obstant, pot tractar-se perfectament de varietats dignes de ser recuperades i de ser tractades com a formes emblematiques de llengua propia i identificadora.

ARA, NOSATRES.

Enlluernats per la "ciencia" establida (sectaria, ad hoc i anticientifica), els responsables del govern valencià estan permetent que la nostra llengua (la nostra llengua no es atra que la llengua valenciana, enlerta) aboque en esta situacio, favorint un accelerat proces de substitucio llingüistica i convertint-se aixina en els responsables directes de la desaparicio -per castellanisacio o per catalanisacio- de la llengua valenciana en a soles unes generacions (quan s'havia mantengut durant segles. ¿Quin ha segut el detonant d'este actual proces?. Sense dubte, una politica condicionada per uns partits centralistes en tot cas -PSOE, PP- i, ¡com no!, l'implantacio en els mijos, en l'administracio i en els centres educatius d'un catala convergent que te com a objectiu, com ya hem vist, eliminar progressivament les diferencies locals respecte al catala estandar. I tingam clara una cosa: l'historia i el poble, segur, algun dia els demanarà contes i els acusarà de completar el filocidi -un dels passos previs al genocidi- que fa uns segles iniciaren els Trastamara. Aixo, si: poden estar satisfets de que passaran als anals de l'historia, pero no en la llista "dels bons", sino en la mateixa llista que els esmentats Trastamara, que els Torquemada, que els botiflers, que els hitlerians, que els Franco, etc.

Una cosa està clara -i no m'hi valen les "sabudes" intervencions de todo a cien dels "cientifics" de la "universitat" de Valencia i ad lateres-, una cosa està clara com venía dient: la supervivencia del valencià no passa ni pel castella ni pel catala (encara que fora un dialecte d'alguna d'estes llengües -o d'una atra diferent, ¿per que no?. Ya posats...). De la mateixa manera que "servicio", "nosotros", "hoy" o "con" no son formes valencianes, tampoc ho son "servei", "nosaltres", "avui" ni "amb". Per posar uns casos del lexic, naturalment; tots sabem que la llengua es molt mes que quatre paraules. ¿La supervivencia del valencià està garantisada a través de la substitucio de lo autoctonament valencià?. ¿Com es pot entendre que el valencià sobreviura parlant catala (repetixc: encara que foren la mateixa llengua o encara que el valencià fora dialecte del catala)?. Hi ha tres maneres d'eliminar les taques d'una paret: passant-li un drap en algun producte adequat (descastellanisacio i descatalanisacio del valencià), repintant-la tota sancera (codificacio del sistema i normalisacio de la llengua) o be tirant-la a terra per a fer-ne una atra (substitucio llingüistica pel castella i pel catala). En Valencia, en l'excusa de que parlem incorrectament, s'està construint una paret nova damunt de l'anterior, la qual cosa resulta ben rocambolesc.

Pero tampoc servix l'argument de que son varietats de la mateixa llengua i que l'unificacio es ortografica. ¿No hauria de ser un delicte condenable aprofitar-se de l'ingenuïtat de la gent?. Si l'unificacio a soles es ortografica, si les formes valencianes son igualment acceptables i correctes, ¿per que insistixen en "tarda", "aqui", "volgues", "canto", "xocolata", "utilitzacio"...? Molts dels diccionaris catalans ya admeten (perillos, ¿no vos doneu conte?) "vesprada" o "aci"; els gramatics reconeixen la validea de "volguera" o "cante"; els fonolecs senyalen -sense menysprear-la- la pronunciacio valenciana /chocoláte/ o /utilisasió/. ¿Pero no es tracta d'una unificacio unicament ortografica?. Si aixina fora, ¿per que utilisen tambe, a banda de les nomenades, unes atres com "adient", "aquesta", "aleshores", "natura", "tendresa", "normalitzar", "col.legi", "decideix", etc., etc., etc.? ¿A on està ahi l'unificacio ortografica?. O, millor dit, ¿que entenen per unificacio ortografica?.

EL FINAL.

La qüestio es que, al remat, qui ix perjudicada -per catalanisacio o per castellanisacio- es la llengua valenciana, caent en un profunt estat de "patoisacio" que ve a ser, per l'experiencia dels atres casos similars, com la sentencia de mort d'una llengua. El valencià tendix a perdre usuaris a favor del catala o del castella, tendix a perdre una codificacio que el mantinga unificat, tendix a recloure's a ambients reduits (familiars, de carrer, de poble...) i es mostra molt desprestigiat. L'unica cosa que pot salvar esta situacio es recorrer a la força de la veritat, a l'unificacio d'esforços, a l'autentic interes per recuperar la llengua (i a través del catala, repetixc, no es recupera el valencià: es pert mes encara)... El poble valencià ha de creure en el proyecte, s'ha d'implicar en ell, pero mentres els politics mantinguen una actitut tan nefasta, els seus votants, els seus seguidors, la societat en conjunt no podra reaccionar mai en la vida